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Medicamentos milagrosos no «EXISTEN« Dióxido de cloro podría convertirse en veneno

Publicado: 2020-07-23

Andan sueltas por internet versiones modernas de la panacea, aquel remedio mítico buscado por los antiguos alquimistas para aliviar las enfermedades. Ante la inexistencia de un medicamento comprobado que cure la Covid-19, han surgido antídotos carentes de fundamento científico que prometen solucionar mágicamente esta enfermedad.

Se trata de productos con supuestas propiedades curativas cuasiuniversales, pero ninguno de ellos ha demostrado eficacia total contra el SARS-CoV-2.

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El riesgo es grande, porque estos nuevos elíxires no cuentan con respaldo experimental; además, pueden no sólo ser inoperantes, sino también dañinos a la salud.

Paola Castillo Juárez, profesora-investigadora del Laboratorio de Virología de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), explica en entrevista para Tec Review, los peligros de estos productos.

1. Dióxido de cloro

También es nombrado en redes sociales como “suplemento mineral milagroso”. Se trata de un producto que ha sido promocionado desde hace años como la solución para diversas enfermedades.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) advierte en un comunicado lo siguiente:

No se ha demostrado que los productos de dióxido de cloro sean seguros y eficaces para ningún uso, incluyendo Covid-19, pero estos productos continúan estando a la venta como un remedio para tratar autismo, cáncer, VIH/SIDA, hepatitis y gripe, entre otras condiciones, a pesar de sus efectos nocivos”.

Las páginas web que venden dióxido de cloro, normalmente lo describen como una disolución de 28 % de gas clorito de sodio en agua.

También suele usarse a nivel industrial para bajar el nivel de ciertos patógenos del agua; cumple con la función de disoluciones comercialmente designadas como “cloro”.

“Este compuesto se utiliza para el tratamiento de agua. Incluso en este caso, se tiene que tener cuidado en utilizar la cantidad adecuada para que queden residuos mínimos en el agua antes de liberarla”, expresa Castillo Juárez.

Mientras que en seres humanos, según la científica, suele no controlarse la cantidad administrada de este producto, lo cual puede causar graves daños a los órganos.

“La gente no sabe que cuando se utiliza esta sustancia se liberan distintos iones de cloro que pueden quedarse en los pulmones, lo cual afecta la capacidad respiratoria”.

“También tiene repercusión cerebral, porque sí causa daño en el tejido neuronal y problemas cognitivos. Entonces la gente no debería exponerse ni en las mínimas cantidades a esta sustancia”, añade Castillo.

 

2. Gotas de nanocítricos

Una versión popular de este producto se vende en línea y su nombre es Gasdem BEs un gotero de 30 mililitros y se anuncia como suplemento alimenticio con nanocítricos particulados. Esto es, pequeñas partículas de ácido cítrico, el mismo que confiere el sabor característico a los limones.

Forma parte de las sustancias de la medicina occidental que sólo aminoran los síntomas, pero no curan enfermedades infecciosas. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en un comunicado, lo explica de la siguiente manera:

“Aunque algunas soluciones de la medicina occidental o tradicional o remedios caseros pueden resultar reconfortantes y aliviar los síntomas leves de la Covid-19, hasta ahora ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esta enfermedad”.

Al respecto, Castillo comenta que el uso de nanopartículas para curar la Covid-19 no cuenta con evidencia científica; no hay ningún artículo académico acerca de la eficacia de este tratamiento.

“Lo más que se ha dicho de estas gotas es que son vitamina D, algunos cítricos y flavonoides. Entonces, es como si se quisiera poner unas gotas de limón al virus. Realmente no sirven para nada”, afirma la investigadora.

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3. Dexametasona

El producto es similar a una hormona natural producida por las glándulas suprarrenales. Su uso está probado científicamente para tratar ciertos trastornos de la piel, además de alergias severas, asma y algunos tipos de cáncer.

En el caso de la Covid-19, Castillo comenta que la dexametasona sí ha dado buenos resultados, pero sólo en casos severos.

“Sí se ha visto mejoría, pero solo en pacientes muy graves. Es decir, pacientes que están a punto de morir. Sin embargo, no está indicada para casos de inicio o casos leves de infección por coronavirus. Es un tratamiento de última opción”, aclara la científica.

Además, la académica precisa que si la dexametasona no se utiliza de manera adecuada, no solo puede provocar dolor de cabeza y vómito, sino también glaucoma, ceguera o serios desequilibrios hormonales.

Es mejor mantener la calma y la visión objetiva

La científica aconseja que para tratar cualquier enfermedad primero hay que consultar al médico y, sobre todo, no automedicarse porque hay muchos efectos secundarios desconocidos por la gente no experta.

Por otro lado, Castillo comenta que ante tanta desinformación que pulula en la red, es preciso mantenerse ecuánime y consultar fuentes serias de ciencia o divulgación antes de buscar un tratamiento ya sea alternativo o basado en un medicamento establecido.

“Sé que no toda la gente tiene acceso a la información, no toda la gente es capaz de leer o interpretar un artículo científico, pero sí puede acercarse a las personas que lo pueden hacer”, concluye la académica.

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